Cómo hacer que el mensaje sea eficiente
Llevo años preguntándome si toda la información que se genera en seguridad y salud en el trabajo llega a su destinatario final, al que sufre los riesgos, al que debe comprender las instrucciones, al que tiene que realizar las labores respetando una serie de medidas para evitar los riesgos, es decir al trabajador. Incluso me pregunto, si llega al escalafón anterior, a los que organizan los trabajos y controlan al trabajador, a los mandos.
La creciente complejidad de nuestras organizaciones y por tanto de sus sistemas de gestión, generan un volumen importante de documentación y de registros para “mejorar los niveles de seguridad”. Pero, ¿realmente el trabajador llega a ser conocedor de los riesgos y de las medidas preventivas de su puesto? ¿Es conocedor de las evaluaciones, planes de seguridad y procedimientos que le afectan? En mi opinión, en un alto porcentaje, no.
Eficacia del mensaje.
En muchos casos ha pasado un documento por sus manos para que lo firme y no lo ha vuelto a ver. En otros, le han explicado en una charla rápida los riesgos a los que se enfrenta y unas medidas preventivas. Diría que incluso habiendo representantes de los trabajadores esa información, que debe tener a disposición en todo momento, no le llega en tiempo y forma.
Ahora bien, la documentación generada cada vez es más técnica y densa y eso dificulta su comprensión para personas no implicadas en su redacción. Y he ahí uno de los errores, el no hacer partícipe a los implicados. Los documentos de SST se redactan en su mayoría en los departamentos de SST o en los servicios de prevención, sin la participación de trabajadores e incluso mandos y personas relacionadas con producción. Si los que los tienen que poner en práctica y velar por que se cumplan no son partícipes, difícilmente conseguiremos una integración real de la prevención.
Coordinación de Actividades Empresariales (CAE)
Creo que cabe una mención especial a la documentación que se intercambian las empresas en la CAE. Clientes y contratas intercambian una cantidad ingente de información, que, en muchas ocasiones, podría apostar que no salen de los despachos. En el mejor de los casos el acceso al centro de trabajo llevará aparejada una formación/información en la que se intentará plasmar lo esencial que deben conocer los trabajadores. Si esta información/formación previa falla, se hace de manera deficiente o no se llega a producir habremos perdido la última oportunidad para hacer llegar a los trabajadores la información necesaria para enfrentarse a los riesgos en el centro de trabajo.
Safety Clutter
Los sistemas de gestión deberían simplificarse cada vez más, no se debería de tratar de cerrar todos los frentes por lo que nos pueda llegar una sanción, sino de hacer llegar una información concisa sobre la tarea, los riesgos y las medidas a quien tiene que ejecutarla y al que tiene que velar porque se lleve a cabo de forma correcta. Podríamos hablar aquí del “SAFETY CLUTTER” acuñado por los profesores Dres. A.J. Rae, D. J. Provan, D. E. Weber y S. W. A. Dekker de la Universidad de Griÿfith (Brisbane, Australia) que según ellos es: … “the accumulation of safety procedures, documents, roles and activities that are performed in the name of safety, but do not contribute to the safety of operations”, es decir todo aquello que hacemos en nombre de la seguridad y no contribuye a ello.
Propuestas
Llegados a este punto, se me ocurren una serie de medidas que deberían facilitar que tanto la información como su transmisión sea más eficaz:
Simplicidad:
El arte de resumir y de ser conciso. Posiblemente no necesitamos 50 procedimientos de 50 hojas cada uno, igual podemos agrupar y simplificar. El detalle concreto lo podemos dejar para una ficha de trabajo que vaya directa a las fases de la tarea.
Participación:
Todos sabemos que este es el talón de Aquiles de muchas organizaciones y que la relación entre la empresa y los representantes de los trabajadores (en el caso de existir) suele estar muy viciada. Diría que a veces no es necesario montar una comisión paritaria para sacar adelante un procedimiento, bastaría con bajar a la arena a hablar con los trabajadores y mandos experimentados que pueden describirnos mejor la tarea y que van a hacer aflorar problemas y soluciones para afrontarla.
Practicidad:
Si una medida, documento o procedimiento no aporta nada, descartémoslo. A veces los propios estándares internacionales y las auditoras nos sugieren contar con determinados registros y seguramente tengan un beneficio, pero en seguridad y salud en el trabajo tenemos que priorizar y optimizar los escasos recursos con los que solemos contar. No hagamos documentos para cumplir el expediente.
Formación:
Escueta, no volver a repetir al trabajador lo que le han explicado 20 veces. Debemos cerciorarnos que tiene claros determinados conceptos importantes y aportarles la información que necesitan conocer
En campo y lo más práctica posible. Evitar las grandes charlas teóricas y dogmáticas
Ayudarnos de las nuevas tecnologías en todo lo que podamos. Hoy en día permiten poner en práctica situaciones que se podrían dar en el puesto de trabajo y entrenar sobre ellas.
Utilizar fichas adaptadas al puesto y a las funciones. Resumamos la información que necesita el trabajador. Hagámoslas visuales para que puedan ser entendidas fácilmente
Desburocratizar:
Huyamos, en la medida que nos es posible, de los trámites o acciones para “cubrir el expediente” o para “curarnos en salud” ante un eventual problema legal. Al final todo esto va ir en contra de nosotros: malgastamos recursos, perdemos credibilidad y podemos estar dejando atrás medidas que si nos evitarían un daño para la salud de nuestros trabajadores.
Jose Luis Barral Campillo
Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales.
Auditor interno ISO 45001
Vicepresidente del CGPSST y del CGRICT



